FLORA Y FAUNA

FAUNA

MAMÍFEROS
La familia Camelidae es la principal que habita en la zona. Por ejemplo, las vicuñas (Vicugna vicugna) tienen una demanda reducida de agua y pueden vivir en áreas semidesérticas. Una particularidad de este animal es que sus dientes incisivos crecen durante casi toda su vida, permitiéndoles alimentarse de hojas duras, con alto contenido de ácido silícico que se encuentra por ejemplo, en Festuca, Calamagrostis, así como hierbas bajas y rastreras. La alpaca (Lamapacos) es otro de los camélidos domesticados por los indígenas andinos, muy cotizada por la calidad de su lana. La llama (Lama glama) vive en la Reserva y también en otros páramos de la serranía ecuatoriana. 
Estos animales soportan vientos que pueden alcanzar los 180 Km. /h (Gallo et al. 1992). También es posible observar lobos de páramo (Lycalopex culpaeus), venados de páramo (Odocoileus virginianus), chucuris (Mustela frenata), zorrillos (Conepatus semistriatus). Comúnmente, se pueden observar entre los pajonales a los conejos (Sylvilagus brasiliensis); (Paredes 2005; Gallo et al. 1992). Los bosques de Gynoxys son el hábitat perfecto para las especies de roedores: Akodon mollis, Phyllotis andinum, Thomasomys paramorum (Cricetidae). 
AVES
En la Reserva se han identificado 31 especies de aves, típicas de los ambientes andinos. Es usual ver: curiquingues (Phalcoboenus carunculatus), guarros (Geranoaetus melanoleucus) y en las zonas de arenal es posible observar volando muy rápido a los vencejos (Aeronautes montivagus); (Paredes 2005a). Otras aves muy representativas de esta parte de los Andes son: colibrí estrella ecuatoriano (Oreotrochilus Chimborazo), cóndor (Vultur gryphus).
En las lagunas Cocha Negra y en las lagunas de invierno de los páramos de Urbina en Abraspungo es posible encontrar: patos de páramo (Anas andium), zumbadores (Gallinago stricklandii), gaviotas de páramo (Larus serranus), ligles (Vanellus resplendens).
ANFIBIOS Y REPTILES
En el Plan de Manejo (1992) se reporta al posiblemente extinto sapo jambatos (Atelopus ignescens),a Eleutherodactylus curtípes (Brachycephalidae) y a Gastrotheca riobambae (Amphignathodontidae),que en la actualidad se encuentra amenazada de extinción. No obstante, se pueden mencionar otros anfibios que habitan esta área protegida, como: Eleutherodactylus w-nigrum, E. chalceus, E. unistrigatus (AmphibiaWeb 2006). 
Adicionalmente, la Reserva es un refugio natural para especies con alto grado de amenaza, como: Colostethus jacobuspetersi (Dendrobatidae, CR) y Gastrotheca pseustes (Amphignathodontidae, EN)(AmphibiaWeb 2006).

FLORA

Hay sectores cubiertos por matorrales y relictos de bosque andino, con especies forestales valiosas para la conservación. Las principales maderas nativas utilizadas para combustible son piquil (Gynoxys sp.), pichana (Brachyotum ledifolium), chilca (Baccharis latífolia), árbol de papel (Polylepis reticulata), entre otras. 
En ciertas quebradas, zonas más húmedas y protegidas del viento, se pueden encontrar poblaciones de árboles de papel (Polylepis reticulata) y quishuares (Buddleja incana), con los que se realiza reforestación en el área (Paredes 2005a).
Otra flora representativa es la oreja de conejo (Culcitium sp.), una planta de hojas alargadas y cubierta por vellosidades que la protegen de los fuertes vientos y la excesiva radiación solar. La genciana (Genciana sp., Gentianella sp.), con flores de coloración azul-violeta, el romerillo (Hypericum laricifolium) y unas muy comunes en la zona altoandina: las valerianas (Valeriana sp.); (Paredes 2005a).
Según Valencia et al. (2000) en la Reserva existen 145 especies endémicas. En la Tabla S-07, se mencionan las más importantes para la conservación, puesto que presentan una categoría de amenaza.
FORMACIONES VEGETALES
Según el Sistema de Clasificación Vegetal propuesto por Sierra (1999), la Reserva presenta cuatro formaciones vegetales ubicadas en la Subregión Centro, Sector Centro de la Cordillera Occidental.
BOSQUE SIEMPRE VERDE MONTANO ALTO 
(3 000–3 400 mnsm): Incluye la vegetación conocida como Ceja Andina o flora de transición entre los bosques montanos altos y el páramo. Esta formación es similar al bosque nublado en su fisonomía, así como en la cantidad de musgos y plantas epifitas. Sin embargo, se diferencian por el suelo que tiende a estar cubierto por una capa densa de musgo. Los árboles crecen de manera irregular, con troncos ramificados y en algunos casos muy inclinados o casi horizontales (Sierra 1999). 
PÁRAMO HERBÁCEO 
(3 400–4 000 msnm): En su límite inferior se encuentra la Ceja Andina arbustiva o los campos cultivados, donde se ha deforestado el bosque andino. Dominan las hierbas en penacho de los géneros Calamagrostis y Festuca, entremezcladas con arbustos pequeños (Sierra 1999). 


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